Legado

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jueves, 22 de marzo de 2012

Entre la Verborragia y el silencio -

Este es un gobierno en el que habla una sola persona o quienes ella decida. Y siempre como ecos del mismo guión y poniéndola a ella como personaje central. Adivina adivinador.

Con el de ayer, Cristina Kirchner pronunció 13 discursos en lo que va de marzo. Casi uno por día hábil.

Habla de todo y por todos los micrófonos. En el estreno de la Galería de los Idolos Populares, para recibir a los pilotos argentinos que compitieron en el Dákar y el récord de más de tres horas al inaugurar las sesiones del Congreso. Ayer compartió una teleconferencia con Hugo Chávez, que para suerte de los asistentes al acto esta vez casi no habló (Ver Cristina: charla con Chávez y un agradecimiento para Perú).

No hubo presidente argentino que hubiera hablado tanto como ella.

En contraste, los ministros son silentes y ese silencio se ha radicalizado en los últimos meses.

Una excepción es Boudou, que da reportajes a medios y periodistas amigos para defenderse del escándalo Ciccone. Por las dudas, con preguntas acordadas de antemano .

Otra es Garré: aspira a una candidatura porteña y acaba de descubrir que los cortes de calles son “extorsivos” . Y el que también habló, pero porque no tiene más remedio, es De Vido, que compitió en frases célebres con Schiavi, el ex encargado de los trenes: se quejó de que los medios nunca contabilizan las muertes que no se producen . Fue por la tragedia de Once, que según Schiavi habría sido menor si ocurría un feriado o la gente no se apiñara en el primer vagón .

De pronto enmudecieron Randazzo, el ministro del Interior que supo compartir cartel en radios y TV con Aníbal Fernández y hasta el mismo vocero presidencial, que últimamente ni siquiera cumple el papel de presentador en actos oficiales.

Al igual que Alicia Kirchner, a quien no se le conoce la voz , o Lorenzino que parece pintado, Abal Medina encontró virtud en el silencio, como si informar fuese peligroso. Sabrá por qué o quizá no lo han habilitado . Pero la verborragia de Cristina y el silencio del resto devalúan a todo el Gobierno.

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